Amor y sexo

Científicos investigarán la intimidad en el espacio

Conoce si es posible y cómo sería un encuentro amatorio fuera de la gravedad terrestre

Editor: Redacción Multimedia

Científicos investigarán la intimidad en el espacio

Científicos investigarán la intimidad en el espacio

Desde la aparición el hombre, los seres humanos han dirigido su mirada hacia las estrellas. Allí han hallado una eterna fuente de misterio, inspiración y preguntas. ¿Qué hay ahí afuera? ¿Cómo podemos ir allá, y cuándo? Ahora, los científicos han tomado en seria consideración una nueva cuestión. Por eso, compartimos un extracto de un artículo de Sputnik News.

Por lo que sabemos, ningún ser humano hasta ahora ha tenido relaciones sexuales fuera de los límites de la gravedad terrestre (salvo que algo 'extraño' haya pasado a bordo de la Estación Espacial Internacional). Como resultado, muchas preguntas se quedan sin respuesta: ¿Cómo sería el sexo en condiciones estériles de gravedad cero? ¿O en Marte? ¿Cómo sería el parto, o el desarrollo natal?

"No solo importa cómo se adaptan nuestros sistemas reproductivos al ambiente espacial, sino si realmente queremos ir al espacio y quedarnos allí. Si realmente hablamos de la colonización, hay un componente clave para que la colonización se haga posible, y se trata de poder tener bebés", dijo Kris Lehnhardt, profesor asistente en el departamento de Medicina de Emergencia de la Facultad de Medicina y Ciencias de la Salud de la Universidad George Washington, durante una mesa redonda en mayo.

Poco a poco, los investigadores se acercan a la idea que se le ocurrió a Gene Roddenberry hace medio siglo: el sexo espacial es muy importante. Así, por ejemplo, un grupo de científicos japoneses guardó esperma de ratón congelado en la EEI durante nueve meses y luego lo descongeló para ver si podía usarlo para inseminar artificialmente a ratones hembra.

El experimento resultó un éxito, comprobando que los altos niveles de radiación espacial no necesariamente representan una barrera para la reproducción. Pero se trataba solo de esperma que procedía de un animal excepcionalmente fecundo. No está claro cómo se comportaría un embrión humano, creado en el espacio o en un mundo lejano, porque todavía nadie lo ha intentado.

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