Amor y sexo

Si te llama con otro nombre es porque te quiere, según estudio

Conoce cómo funciona el cerebro al confundir, por ejemplo, el nombre de tu pareja con el de tu ex

Editor: Redacción Multimedia

Si te llama con otro nombre es porque te quiere, según estudio

Si te llama con otro nombre es porque te quiere, según estudio

Confundir un nombre es algo que nos puede pasar muchas veces, no solo en el caso de la pareja. Por ejemplo, solo tenemos que recordar que nuestra madre o padre lo ha hecho con sus hijos o, incluso, nuestro jefe al mencionar el nombre de un extrabajador. Y es que esta situación tiene una explicación científica, tal y como lo señala un artículo de El País, del cual te compartimos un extracto a continuación.

Parte de su explicación reside en una simple cuestión de probabilidades, "ya que los nombres de los seres queridos son los que usamos con más frecuencia", apunta Juan Moisés de la Serna, doctor en Psicología y especialista en Neurociencias y Biología del Comportamiento, quien asegura que "el cerebro está continuamente equivocándose al seleccionar la información o al recuperar unas huellas de memoria y no otras. Lo que ocurre es que suele pasar desapercibido".

Por su parte, David Rubin y un grupo de investigadores constataron que la confusión más habitual tenía lugar en el entorno familiar, y en concreto, se detectó que eran las madres las que más erraban, por encima de los desaciertos de los padres. Sin embargo, lo más llamativo de la encuesta fue que, en muchas ocasiones, el nombre que "se colaba" entre los escogidos no era el de un miembro de la familia, sino el de la mascota que convivía con ellos. Eso sí, en ningún caso eran gatos, siempre escogían un perro.

La conclusión a la que llegaron es que el cerebro guarda los datos en forma de grupos o redes. Así lo explica el neurólogo Marcelo Berthier, director de la Unidad de Medicina Cognitiva y Afasia del Centro de Investigaciones Médico-sanitarias (CIMES) de la Universidad de Málaga y miembro de la Sociedad Española de Neurología (SEN): "Utilizamos el hemisferio cerebral derecho para reconocer las caras familiares, mientras que empleamos el izquierdo para los nombres propios. Así, cada vez que nombramos a alguien, realizamos un proceso de integración entre ambas funciones".

Aunque este ejercicio no entrañe grandes dificultades, reconoce Berthier, es susceptible de que en su ejecución se produzcan desajustes, lo cual "es un fenómeno muy común entre sujetos sanos", asevera el experto.

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