Salud

La importancia de la actividad física para prevenir enfermedades

Sedentarismo produciría diabetes, hipertensión, dislipidemias y hasta cáncer

Editor: Redacción Multimedia

La importancia de la actividad física para prevenir enfermedades

La importancia de la actividad física para prevenir enfermedades

En la actualidad, cada vez más personas buscan tener un estilo de vida más saludable, incluyendo la realización del ejercicio físico. Sin embargo, cada vez más niños y adolescentes tienden a moverse menos y pasan largas horas sentados frente a una pantalla de televisión, computadoras o con aparatos electrónicos.

Los niños deben realizar actividades que promuevan el aumento de su resistencia a través del ejercicio aeróbico, mejorar su fuerza mediante actividades lúdicas y su elasticidad por medio de ejercicios de elongación o estiramiento. Esto, para evitar en ellos desde problemas de sociabilización hasta enfermedades.

“El niño debe realizar aquel deporte que disfrute más y en el que encuentre las facilidades para hacerlo, tomando en cuenta que no existe alguno mejor que otro. De esta manera, se podrá conseguir continuidad en su práctica, resultados y beneficios esperados”, indicó Rosa Rivera, endocrinóloga de Clínica San Felipe.

Rivera señala además que la actividad física en los niños disminuye la probabilidad de aumentar de peso y evita la manifestación de enfermedades como diabetes, hipertensión, cáncer y dislipidemias que son las alteraciones de colesterol y triglicéridos. En ese sentido, la especialista sugiere unas pautas que el padre de familia debe considerar para evitar algún problema en la salud de su niño:

1. Evitar el sedentarismo. Lo ideal es que los niños estén menos horas sentados y tengan un mayor movimiento, mejor aún si es en grupo. Así, aprenderá a trabajar en equipo, disminuirá el riesgo a padecer depresión y tendrá un destacado rendimiento escolar.

2. No es lo mismo la actividad física que deporte. Es vital trabajar de la mano con algún personal que esté debidamente calificado. El tiempo e intensidad del ejercicio deberá ser el adecuado para cada niño e debe incrementarse de forma gradual.

3. Establecer horarios. Cada actividad tiene su tiempo, desde practicar algún ejercicio, cumplir con los deberes hasta tener un momento de descanso. De esta forma podrá adquirir disciplina y orden en su vida cotidiana.

4. Incentivar las caminatas. En la medida de lo posible fomentar el ejercicio en tareas sencillas como ir de compras o sacar a pasear a la mascota. De este modo, el niño podrá mejorar la calidad de sueño y evitar la osteoporosis en la edad adulta.

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