Salud

Cuando la apariencia juega contra el trabajo

Estos son algunos factores superficiales que nos alejan de un ascenso o de conseguir un empleo

Editor: Redacción multimedia

Cuando la apariencia juega contra el trabajo

Cuando la apariencia juega contra el trabajo

Es evidente que tu forma de arreglarte o lucir en el trabajo no debería afectar el juicio que otros tienen de ti. En la realidad, sí eres juzgada por tu apariencia. Un estudio realizado por el portal de búsqueda de empleos Career Builder identificó los aspectos de tu estilo personal (forma de vestir, arreglarte o arte corporal) que más te perjudican a la hora de postular a un puesto mejor.

  1. Ropa provocativa. Sí, hablamos de ese escote, de esa minifalda o de ese pantalón apretado que realmente estiliza tu figura. Muchos jefes todavía creen que un buen cuerpo o una actitud sexy no es compatible con la inteligencia.
  2. Prendas arrugadas. De acuerdo con la investigación, 43% de los empleadores le bajan el dedo a aquel trabajador que no se toma el tiempo de planchar su ropa. Ese detalle es visto como falta de cuidado personal y simplemente genera rechazo. Tal vez quienes tienen algo de poder piensan que una camisa bien almidonada es más importante que tu preparación profesional.
  3. Piercings no tradicionales. Mientras los aretes estén en tus orejas y no haya más de uno en cada una (ya, bueno, quizás hasta dos), todo bien. Pero ni te atrevas a colocarte un aro en la nariz o alguna de esas varas que atraviesan la lengua, pues el 32% de los jefes jamás te tomará en cuenta para un ascenso.
  4. Vestimenta demasiado casual. En algunas empresas muy progresistas, la premisa es que si el empleado está cómodo, trabajará bien. Sin embargo, la mayoría son demasiado cuadriculadas para dejarte ir en polo y sandalias de playa. El 27% de los jefes no te tomará en serio si no te ve en incómodos tacos y trajes formales.
  5. Tatuajes visibles. Más allá de si algunos diseños tienen un verdadero significado o son simples garabatos, todo el mundo tiene derecho a hacerse lo que quiera en su piel. Lamentablemente, muchos jefes creen que tu epidermis es asunto de la empresa, así que te mirarán con espanto si observan que bajo la manga de tu blusa asoma un tatuaje.
  6. Peinados extravagantes. El 25% de los jefes tiene prejuicios respecto a los cortes de pelo no convencionales. Este tipo de personas habría mirado mal al mismísimo Einstein. Para ellas, si no portas el típico alisado aburrido de oficinista, no sirves.
  7. Malos olores. Tu falta de aseo personal puede ser perjudicial, especialmente si se trata de mal aliento bucal. 24% de los empleadores no quiere ni ver a quienes tienen ese problema. Por supuesto, tampoco desean mantener conversaciones. Lo que no toman en cuenta es que muchas veces afecciones de esa clase no tienen nada que ver con la higiene, sino con problemas gastrointestinales. Por otro lado, también se considera mal olor el abuso de perfume. El 21% de los jefes se siente poco dispuesto a promover a alguien que usa colonias en exceso.
  8. Demasiado maquillaje. Finalmente, el 15% de los patrones entrevistados en el estudio reveló que tiene anticuerpos contra el exceso de maquillaje.